Mientras el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz perturban el comercio mundial, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de los principales corredores marítimos, las rutas árticas suscitan un interés creciente como posibles alternativas. Así lo desvela un estudio reciente de la aseguradora de crédito para empresas, Coface. En este, se detalla que, durante los próximos cinco años, su potencial comercial seguirá siendo limitado a pesar de los cambios en las condiciones de navegación debidos al cambio climático. Aunque no constituyen una alternativa creíble para el transporte de contenedores, estas rutas pueden ofrecer importantes ventajas para determinados flujos de materias primas (incluidos el petróleo crudo y el gas), en particular las exportaciones de EEUU y del norte de Europa hacia Asia.
Las perturbaciones observadas en los últimos meses en el mar Rojo, combinadas con las tensiones en torno al estrecho de Ormuz y los cambios en la política comercial internacional favorecen que las rutas árticas parecen ser una alternativa teórica, ya que reducen significativamente las distancias —hasta un 40 % entre Asia Oriental y el norte de Europa, y alrededor de un 20 % hasta la costa este de América del Norte
Para evaluar la viabilidad económica de estas rutas, Coface ha comparado los costes unitarios de transporte en las rutas árticas y los corredores tradicionales para dos rutas principales —Asia-Europa del Norte y Asia-América del Norte— y para tres categorías principales de buques: petroleros, graneleros y portacontenedores.
Ahorro en los graneles líquidos
Los resultados muestran que, en un horizonte de cinco años, las rutas árticas seguirán dedicándose principalmente al transporte de materias primas. El ahorro de costes es especialmente significativo para los graneles líquidos (petróleo crudo, gasóleo, metanol o GNL), con reducciones de hasta un 45 % o un 50 % en algunos casos. Los graneles sólidos (cereales, minerales, materiales de construcción) también podrían llegar a ser competitivos, pero principalmente cuando los buques puedan operar sin escolta de rompehielos.
En cambio, el transporte en contenedores sigue sin ser competitivo, a pesar de las distancias más cortas. Las limitaciones operativas, el tamaño limitado de los buques y los costes específicos de la navegación ártica impiden, en esta fase, que compita con las economías de escala de las rutas tradicionales.En total, es probable que solo el 3,5 % del comercio entre Asia Oriental, el norte de Europa y América del Norte utilice realmente las rutas árticas.
Algunos de los principales centros portuarios para el comercio entre Asia y Europa, como Singapur o, en menor medida, Jebel Ali, también podrían ver cuestionado su papel estratégico si parte de los flujos comerciales se desplazaran hacia el norte. El riesgo para estos centros portuarios es, sin embargo, a más largo plazo, ya que no se espera que el transporte marítimo por el Ártico se abra al comercio de contenedores antes de 2030.
Análisis geopolítico
Aunque las rutas árticas ofrecen una ventaja en cuanto a distancia, su desarrollo se enfrenta a importantes limitaciones. Las ventanas de navegación siguen siendo estacionales, las condiciones del hielo siguen siendo variables e impredecibles, y el uso de rompehielos suele ser esencial.
A corto plazo, el valor de estas rutas parece ser menos comercial que político. Hasta que el transporte de contenedores por esta vía sea económicamente viable a gran escala, es poco probable que alteren radicalmente los principales equilibrios del comercio mundial. Tal como señala la economista sectorial de Coface, Eve Barré, “las rutas marítimas del Ártico están llamando la atención porque acortan las distancias. Sin embargo, el interés comercial —en los próximos años— sigue siendo muy limitado y se concentra principalmente en torno a las materias primas”.
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Fuente: https://www.naucher.com

